Éric Debarbieux, Profesor Emérito
Éric Debarbieux, cofundador junto a Catherine Blaya del Observatoire International de la Violence à l’École, inició su trayectoria profesional como educador y docente trabajando con estudiantes y jóvenes en situación de vulnerabilidad. Durante dieciocho años (entre 1973 y 1991), trabajó sucesivamente con jóvenes infractores de la ley, muchos de ellos vinculados a los servicios sociales, y posteriormente con jóvenes con necesidades educativas especiales. En esa época participó activamente en las redes de pedagogías cooperativas alternativas, especialmente en el Mouvement Freinet, mientras realizaba una tesis doctoral en Filosofía sobre la cuestión de la locura en la Antigüedad.
Estas experiencias en terreno alimentaron profundamente su compromiso con la investigación. Su tesis sobre la “locura en la Antigüedad” estuvo relacionada con la problemática de la estigmatización de las poblaciones consideradas difíciles con las que trabajaba. El rechazo a la diferencia reaparece posteriormente en sus investigaciones sobre el acoso escolar y sobre la etnificación de los problemas de comportamiento. La cuestión de la violencia en la escuela adquiere pleno sentido en las dificultades asociadas a la convivencia de jóvenes con necesidades educativas especiales. Incluso como académico, ha mantenido una estrecha relación con la realidad escolar, colaborando semanalmente en establecimientos educativos.
En 1991 fue nombrado profesor universitario de Ciencias de la Educación en Bordeaux. Desde 1992 impulsó las primeras encuestas sobre clima escolar y victimización en Francia, estudios que posteriormente se transformaron en investigaciones nacionales promovidas por el propio Ministerio de Educación. Junto a los equipos que dirigió, encuestó a más de 200.000 estudiantes y 66.000 miembros del personal educativo en Francia.
En 1998, con la creación del Observatoire Européen de la Violence à l’École, y posteriormente en 2004 con el Observatoire International de la Violence à l’École, impulsó la articulación de redes de investigación sobre estas temáticas. Presidió o copresidió las cuatro primeras conferencias mundiales sobre violencia escolar, realizadas en Paris, Québec, Bordeaux y Lisbonne. Asimismo, desarrolló investigaciones y acciones en numerosos países de Europa, América Latina y África Subsahariana. En 2003 fue nombrado responsable de investigación y evaluación de la UNESCOen Brasil, cargo que abandonó un año después al negarse a avalar situaciones de corrupción de las que fue testigo.
Ha desempeñado importantes responsabilidades públicas en Francia. En 2010 presidió los États Généraux de la Violence à l’École, a petición del Ministro de Educación. Posteriormente, en 2012, contribuyó decisivamente a introducir en Francia una visión más pedagógica que securitaria de la violencia escolar mediante la organización de las Assises Nationales Contre le Harcèlement à l’École, también por encargo del entonces Ministro de Educación, Luc Chatel. Estas jornadas dieron origen a las primeras políticas públicas nacionales contra el school bullying en Francia. El consejo científico de ambas iniciativas estuvo ampliamente integrado por miembros del consejo científico del Observatorio Internacional.
En octubre de 2012 fue nombrado Délégué Ministériel chargé de la Prévention et de la Lutte contre les Violences en Milieu Scolaire por el Ministro Vincent Peillon. Creó y dirigió esta delegación durante tres años, hasta que en 2015 solicitó regresar a la universidad para liderar una importante intervención territorial: el proyecto ADHERE, desarrollado en 32 de las zonas urbanas más complejas de Francia.
Su enfoque sobre la violencia escolar se caracteriza por analizar estos fenómenos desde la perspectiva de las víctimas. Las encuestas nacionales de victimización escolar, que contribuyó a desarrollar, se han convertido desde 2011 en instrumentos regulares y estandarizados en Francia. Desde una perspectiva pragmática, cuestiona la idea de que existan programas “milagrosos” capaces de resolver los problemas de violencia escolar. También se muestra crítico frente a los enfoques excesivamente tecnicistas, señalando que la gran mayoría de los hechos de violencia en las escuelas francesas (alrededor del 95%) se producen dentro de la propia comunidad escolar, principalmente entre pares, y no corresponden a actos de intrusión externa.
Su propuesta basada en el concepto de climat scolaire —una aproximación contextual y sistémica a la convivencia y la violencia escolar— coincide con las perspectivas desarrolladas por numerosos investigadores internacionales, especialmente en Estados Unidos. Se trata de un enfoque profundamente vinculado a la realidad local y al trabajo directo con las comunidades educativas. Actualmente continúa realizando investigaciones muy focalizadas, a nivel de establecimientos, escuelas o territorios específicos, aunque siempre desde una perspectiva comparativa nacional e internacional.
A lo largo de su trayectoria ha publicado 17 libros, dedicados principalmente al estudio de la violencia escolar, el clima escolar y el acoso entre estudiantes.
